miércoles 13 de mayo de 2009

¡No al preservativo!



... ¡sí! a la pobreza, a las enfermedades de transmisión sexual, a los embarazos no deseados, a la interrupción de la formación personal y educacional, a las familias desestructuradas prematuramente, al rechazo social en muchas sociedades...

Me gustaría poderle dar un vuelco a la historia y retirar la corona con la que han coronado a este personaje...

Hablo como creyente únicamente en Dios (y en el hombre, en la naturaleza...), que no necesita de un intermediario entre Dios y yo en la tierra, que me exima de pecados rezando diez avemarías. Pero sobre todo, hablo como un individuo del siglo XXI.